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REFRESCAR PROFÉTICO
A veces, la pérdida duele tanto que la confundimos con un castigo. Cuando se cierra una puerta, cuando una relación termina, o cuando un recurso económico desaparece, nuestra primera reacción es el miedo y la sensación de escasez.
Pero en el camino de la sanación emocional y espiritual, aprendemos que el Padre no opera desde la crueldad, sino desde el diseño eterno. Si te quitó algo de tu escenario, es porque ese «algo» estaba ocupando un lugar que no le correspondía. Estaba ensuciando tu altar.
No llores como si hubieras perdido tu valor. El «Jehová quitó» no es una derrota, es una declaración de guerra contra todo aquello que has convertido en un ídolo. Deja que el fuego purifique lo que deba purificarse. Lo que queda después de la pérdida, es tu esencia brillando como nunca antes.
Profeta Ericka Bertrand




















